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Keep Calm y Arriba Perú

Para poder ayudar, lo primero que debemos hacer es calmarnos. De nada sirve que periodistas lloren en vivo y en directo y reporteros acechen como unas descarnadas pirañas a los damnificados, con preguntas sin un fin de servicio común, más que el de crear pánico y sensacionalismo, cuando hacer periodismo va por el lado de conseguir información útil para generar ayuda. Porque ese es el espíritu de esta lucha contra la naturaleza que hemos descuidado tanto: ayudarnos entre todos.

Si bien Pedro Pablo Kuczynski demoró en la ayuda y activación del plan de contingencia – desde fines del año pasado se sabía que podría llegar un “Niño Costero”, el Presidente  de la República se ha puesto finalmente las botas para enlodarse (comprometerse), eso que extrañan tanto sus adversarios en el líder criminal y preso, génesis de casi un billón de soles en reparaciones civiles, deudas al Estado que la red de su hija aún no paga. Esperemos que no sea solo para la foto.

Mientras comprobamos con lodo y piedras que Lima fue una bomba de tiempo que ya explotó, nos decepcionamos cada vez más con el alcalde Luis Castañeda, quien utilizó el presupuesto de prevención de la capital para pintar de amarillo las zonas de San Miguel y Magdalena (Costa Verde), y ante puentes caídos e inundaciones con argumentos falaces (“La naturaleza venció a la Ingeniería”; “El río no se desbordó, solo se salió por las bordes”), siendo señalado de embaucador, mentiroso e incapaz (“delusivo”) por el reconocido oncólogo Elmer Huerta, sorprende que las portadas y medios no abran portadas y les hagan las preguntas de rigor. Porque sencillamente Luis Castañeda está pasando de fresco. Tenemos un alcalde miserable con todas las letras y ningún diario se lo dice, en esta columna lo hacemos.

La población, en general, tiene que tranquilizarse. No solo los hombres de prensa. También las amas de casa. No dar fe a los audios de WhatsApp de un supuesto marino que dice que “es de nuestra sangre” (será de otra, pues entorpece y genera miedo); avisos televisivos con interrogante como lo hizo ATV ante el supuesto saqueo; caer como presas en trampas de portales impostoras de medios oficiales. Malas leches de saqueos, etc.  Añadimos que no podemos caer en las peleas en los puntos de distribución gratuita de agua. Y aleccionarnos que vivimos en un desierto, y que por eso el agua es oro.

Pero no solo tranquilizarse, también ayudar, y las muestra de solidaridad no dejan de llegar. Es una buena respuesta; los mismos peruanos no han dejado que el gobierno lo haga todo, y la sociedad civil ya sabe en estos momentos dramáticos quiénes jugaron en contra. Y quiénes, hasta se mofaron de su inteligencia. Keep calm y Arriba Perú.

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