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Las fotografías de Alan García

A varios meses del suicidio de Alan García, las autoridades del hospital donde fue llevado en sus últimas horas de vida separaron a los presuntos divulgadores de esos momentos de fatalidad personal. Recuérdese que el expresidente entubado recorrió inmediatamente millones de celulares (whatsapp), incluso, con la sospecha de que no fuera él, después de tantos esquives de la justicia en la extensa trayectoria de su vida política.

Sin embargo esto huele mal. Deja un hálito de sorpresa que esto sea tratado como una falta administrativa de suspensión de seis meses a un año a varias personas en plena era digital donde todo se puede compartir sin saber el origen, llámese ‘viralidad’. Hay un tinte fino, me tinca, de represalias y no necesariamente desde el plano ético de los de Hipócrates.

Hay, pues, una irracionalidad de comprensión del uso de las nuevas tecnologías, el uso profesional y el interés público ¿Quién puede asegurar con seguridad de parte que hubo realmente la intención médica de divulgar  a todo el Perú las fotos?  Si contextualizamos el suicidio, fue un impacto nacional, difícil de manejar; un suceso. Era Alan García, uno de los más buscados en ese momento por la justicia peruana, Presidente en dos oportunidades y desaprobado por un 93.3% de peruanos según la encuesta de CPI.

Pero sigamos en esa pequeña locura (sin litio) de castigo ¿Se puede saber quién o quiénes compartieron en primer orden por Inbox y grupos de whatsapp en la inmanejable naturaleza del share en las redes sociales? Según el Director General de Operaciones en Salud, Juan Luis Herrera, lo han logrado. Llama a la excitación del asunto cerrado o encomienda. Cerrar la mundana venganza.

Y es que las autoridades del nosocomio cómo se enteraron; el cálculo de los delitos informáticos es terreno de la policía, sería transparente que digan cómo lo hicieron. ¿un barrido informático del mail y redes de sus enfermeras y médicos o puro tira dedo. No queda claro la importancia de esto y que vea la luz después de 5 meses de investigación.

Las fotografías de Alan García suicidado fueron las muestras históricas del final de la vida de un presidente corrupto ejecutado por el verdugo de su conciencia. Como las imágenes de Pablo Escobar baleado en las calles de Colombia. Los dos escapando de la justicia.

Es decir, fue el resultado de un interés nacional que atañe a la sociedad, la justicia y la corrupción. Saber si, en ese momento, era o no el mayor hampón que se cruzó dos veces la faja presidencial deja las dudas en tiempos digitales y éticas de caballos.

 

 

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