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Manifiesto

El 5 de junio de 2008, una columna se inauguró en la última página del diario La Primera para publicarse ininterrumpidamente los siguientes ochocientos días. Así nació Malas Palabras, escrita por Luis Torres Montero; una prosa con las jergas nuevas de la ciudad, la cultura pop y digital, y el pulso cotidiano del barrio. Se convirtió en la columna insignia y temeraria contra los políticos, muchas veces al filo de la navaja por las cosas que decía, con pelos y señales. En ese entonces, batía las alas de la libertad contra el régimen del segundo gobierno de Alan García, entre historias y romances y el yo poético en la urbe.

La columna duró casi tres años publicándose todos los días. César Lévano, el director del diario, con la opinión del timón en su Razón Social. El recordado Raúl Wiener en la investigación. César Hildebrandt en la columna central. Y Malas Palabras pronto se volvió famosa por su manera peculiar de ver el Perú. Al autor lo apodaron sus seguidores y comentaristas como El Malapalabrero. Pronto, se convirtió la confianza en Malapalafaiter (El espíritu de enfrentar las cosas)

Pero esto no fue adrede, o una casualidad. Fue el esfuerzo de horas de lecturas de poesía y escritura febril, entre Chorrillos y el Callao, entre Barranco y Surquillo, años antes de verse publicada la columna. En el 2008, se publicó un manifiesto en la columna “Chichalandia”, y como bien lo dice el historiador César Quintanilla “el Chichalandismo salió como una propuesta estética a partir de una interpretación de la realidad”.

Chichalandia era escribir, cantar, dibujar, como si el Perú fuera el centro de todo, viviendo la tragedia, con versos y rimas, y juegos literarios. Era sorprender el periodismo con creatividad máxima.

Poesía y periodismo es Periodismo underground. Y eso es Malapalafaiter. Resistencia y compromiso. Casi nueve años de periodismo de opinión. Y este portal Malapalafaiter.pe es una oda a esa vocación que no se rinde.

Malapalatuber