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Váyase, Ricardo Gareca

Todos hemos perdido frente a Chile. Desde el que hizo un esfuerzo por ir al Estadio Nacional hasta los millonarios presupuestos que crean esperanza en el combinado patrio. La blanquirroja se enfrentaba al ‘Campeón de América’; ganó a Brasil en la primera fecha, con la escuela Bielsa – Sampaoli. Ayer, conversando con una peruana que vive en Santiago, me dijo muy segura de sí que Chile iba a ganar porque el jugador peruano es “indisciplinado, engreído y farandulero”. Cuando lo expulsan a Cueva, fueron sus palabras un candado a la noche ¿Por qué perdemos en nuestra cancha, en nuestro estadio, en nuestro país, rodeado de nuestra gente? Acá algunos ensayos. Perdemos porque Carlos Zambrano está desgastado y hace tiempo que no está para el primer equipo. Es un elemento nocivo con la motivación de un juego de mesa en solitario; con la tetera en la cabeza, antes que la inteligencia. Perdemos porque Paolo Guerrero está apático, se enreda, pesa como un bloque – su gol tardío fue una sorpresa. Está más pendiente de las alondras en su cabeza que poner el pájaro a vista de gol. Perdemos porque tenemos ese clásico jugador ‘palomilla’ Cueva, quien estaba jugando ‘Mata Gente’ con el balón y las manos. Perdemos porque Luis Advíncula y Ascues y Ballón no protegen su zona y los chilenos entraron al área como si fuera Arica. Nos nos metieron seis por Gallese; bien Yotún y Farfán ¿Jugó Lobatón y Carrillo? no se les vio. Perú, dirigido en la pizarra de Gareca, un indiferente a quién no le importa estar perdiendo de local y sigue sentado como en un salón de clases. Es otro motivo: si el DT no vive el partido, los jugadores se desmotivan. Perú juega sin orden en el fondo, sin marca, con la lentitud de un burócrata, y lejos del toque, del pase pícaro de pared que lo distingue. Jordy Reyna es un pañalón frente a Medel, Vargas, Valdivia, Alexis Sánchez; se entiende la diferencia de jerarquía, entrega, lo mínimo es ‘sudar la camiseta’. Lo rescatable por entero en la ofensiva fue Farfán, que agarraba las banderillas como micrófonos en sus dos goles, sí, por la Yahaira, pero que desentonaba el canto coral del juego en equipo: un Perú entregado, vencido, rendido. El triunfo de Chile, de visitante, cuatro a tres fue un rotundo y cruel mensaje de los mapochos a la hinchada inca, cuando el chileno Vargas nos hace un gesto de silencio, en el primer gol. Casi pude leer en su exactitud lo que quiso decir: “dejen de soñar, no son nada”.
Diario 16.
14.10.2015.
Malas Palabras.

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